Seguro que en algún momento has conocido a una pareja que sufre mucho dentro de su relación, hay continuas discusiones, y parece que no compensa lo bueno frente a lo malo, pero igualmente continúan estando juntos, sin duda este es un debate complejo y hay muchas razones por las que se crean y mantienes relaciones poco saludables, pero un elemento que suelen tener la mayoría en común, es el refuerzo intermitente.
¿Qué es el Refuerzo Intermitente?
El refuerzo intermitente fue demostrado en laboratorio por el psicólogo B.F Skinner pero es un mecanismo que se encuentra de manera constante en la naturaleza y también en nuestra vida cotidiana.
B.F Skinner comprobó que si a un roedor tras hacer una conducta (tirar de una palanca), a veces se le proporcionaba refuerzo (trocito de comida) y a veces no, el roedor repetía muchas más veces la conducta (refuerzo intermitente), en comparación con el roedor al que siempre le daban comida tras tirar de la palanca.
En esencia el refuerzo intermitente es eso, ante una misma acción a veces voy a ser recompensado y otras no, por decirlo de otra manera, la incertidumbre engancha más que lo previsible.
Desde que se demostró este principio, se ha utilizado para múltiples juegos de azar, como es el caso de las máquinas tragaperras, en las que tu realizas una conducta (meter una moneda) y a veces serás reforzado (recibes muchas monedas) y otras no, sin seguir ningún tipo de patrón descifrable por la mente humana, generando así una gran adicción a esta clase de juegos.
Pero no es tan sencillo como esto, no es el refuerzo intermitente el que genera una adicción, o al menos no una adicción tan fuerte, si no nuestro pensamiento, nuestra propia valoración sobre dicho refuerzo intermitente, ahora entraremos en esto, pero antes.
Ejemplos de Refuerzo Intermitente en la Vida Cotidiana
Un ejemplo bastante actual sería el WhatsApp, ante la conducta de encender el wasap a veces seré reforzado (tendré mensajes) y otras no. Otro ejemplo podría ser abrir la nevera en busca de comida que nos apetece en ese momento, a veces encontramos la comida que nos apetece y otras no, quien no se ha descubierto abriendo la nevera, viendo que no hay nada que nos apetezca, y a los 5 minutos volviéndola a abrir, como si por arte de magia fueran a aparecer los alimentos deseados.
¿Pero qué diferencia hay entre estos comportamientos y los realmente adictivos?
Aunque estos comportamientos generan que se repita la conducta, como puede ser, volver a la nevera o volver a mirar si tenemos mensajes, no se pueden comparar con la adicción que generan las máquinas tragaperras, o de lo que hablaremos a continuación, la adicción que se genera en las relaciones menos saludables.
Esto es debido a que nosotros no somos roedores, y tenemos el pensamiento para dar explicación y regular nuestras conductas, de esta manera no es lo mismo que nosotros miremos el wasap, por que estemos un poco nerviosos o aburridos, en busca de un refuerzo que nos distraiga, a que la persona que nos gusta nos haya dejado en visto, en este segundo caso nuestros pensamientos dan fuerza al refuerzo intermitente: ¿Por qué no me contesta? , no te preocupes seguro que en un rato me contesta. Miramos el móvil, ¿Por qué no me contesta?, a lo mejor he dicho algo inapropiado. Comprobamos la conversación, no, no he dicho nada malo… y estos se puede alargar tanto como queráis. A los dos días cuando ya se nos estaba olvidando, de repente te contesta, el refuerzo que sentimos en ese momento en mucho mas poderoso que el que hubiéremos sentido si nos hubiera contestado al rato de enviarle el mensaje, por toda la incertidumbre que hemos sentido, y por el alivio del malestar generado.
Al igual que no es lo mismo ir a comprobar por tercera vez si hay algo en la nevera, porque estamos nerviosos o aburridos, que los pensamientos que tiene una persona enganchada a las máquinas tragaperras: Ayer perdí mucho dinero hoy tengo que recuperarlo, la maquina está caliente (apunto de soltar el premio), ¿y si hoy no voy a jugar y es el día en que ganaría?, etc. Y en el momento en el que menos se lo espera cae la recompensa, proporcionando un refuerzo mucho más grande al aliviar el malestar y la incertidumbre generada.
No debemos olvidar que al igual que en las maquinas tragaperras hay otros muchos estímulos que generan la adicción (luces, colores, la necesidad de evadirse de la persona), en las relaciones toxicas hay otros muchos elementos que nos hacen dependientes, el refuerzo intermitente solo es uno más.
El refuerzo intermitente en las relaciones de pareja
Un ejemplo muy típico, sería la intermitencia de estar muy bien y a gusto en una relación con estar muy mal y a disgusto en la misma. Si una relación hay fuertes discusiones y perdidos de malestar y después fuertes reconciliaciones y periodos en los que todo es perfecto, se generan pensamientos de incertidumbre que agravan el refuerzo intermitente, en los que un día te vas a tu casa pensando: Esto no va a funcionar, estamos siempre mal, tengo que dejar esta relación. Y a los dos días: Que bien estamos ahora, si es que nos quememos mucho, seguro que vamos a poder estar bien.
Seguro que en algún momento habréis escuchado a un amigo decir, nosotros nos queríamos mucho pero también nos hacíamos mucho daño. Este tipo de relaciones se añoran, por la propia adicción que generan, y es normal que cuando personas que han estado en este punto establecen relaciones más sanas, sientan que no quieren tanto a su actual pareja como querían a la anterior con la que tenían una relación menos saludable, este tipo de confusión, aunque comprensible, no deja de ser eso, una confusión, entre lo que es una relación saludable y una relación guiada, entre otras cosas, por la dependencia al refuerzo intermitente.
No obstante, no está demás volver a recordar, que cada relación de pareja es diferente y sería un error reducir una relación toxica solo a este tipo de procedimientos, y olvidar así las características individuales de cada persona y del contexto en el que se encuentra.
¿Se Puede Romper con el Refuerzo Intermitente?
Sí, y estos son algunos pasos clave para lograrlo:
- Reconocer el patrón: Ser consciente del ciclo de refuerzo intermitente en la relación.
- Cuestionar los pensamientos: ¿Es amor o dependencia emocional?
- Reducir el contacto progresivamente: Alejarse del refuerzo emocional inconsistente.
- Buscar apoyo profesional: Un psicólogo en Chamartín puede ayudarte a reconstruir tu autoestima y aprender a establecer relaciones saludables.
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Es psicólogo sanitario (M-40026), formado en apego, trauma, suicidio y personalidad. Integra EMDR y psicología integrativa para acompañar con rigor y sensibilidad a quienes atraviesan dolor emocional o síntomas psicosomáticos como el bruxismo.

